HAM baja: ¿significa que será difícil quedarse embarazada de forma natural?
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Has recibido el resultado de la hormona antimülleriana.
Está bajo.
Y, de repente, ese número parece haberse convertido en una especie de cuenta atrás.
“Tengo poca reserva ovárica.”
“Tengo pocos óvulos.”
“Necesito quedarme embarazada ya.”
O, peor aún:
“Probablemente ya no podré quedarme embarazada de forma natural.”
Hay una parte cierta en esta historia y otra que muchas veces se añade sin que los datos la respalden.
Una HAM baja puede indicar una reserva ovárica más reducida.
Pero reserva ovárica y fertilidad natural no son lo mismo.
¿Qué es exactamente la HAM?
HAM significa hormona antimülleriana. También la encontrarás como AMH, por sus siglas en inglés, anti-Müllerian hormone.
La producen las células de la granulosa de los folículos preantrales y de los pequeños folículos antrales presentes en los ovarios.
Por eso, su concentración en sangre nos aporta información sobre la cantidad de folículos presentes en ese momento.
Es un marcador de reserva ovárica.
La reserva ovárica se refiere a la cantidad de ovocitos que todavía quedan en los ovarios. No nos dice directamente cuál es la calidad de esos ovocitos ni si un determinado óvulo será fecundado.
La diferencia puede parecer pequeña en el lenguaje, pero cambia mucho la interpretación.
Reserva ovárica no es lo mismo que fertilidad
Parece intuitivo pensar:
más folículos = más fertilidad
menos folículos = menos fertilidad.
Pero, cuando se estudia a mujeres que intentan quedarse embarazadas de forma espontánea, esa relación no aparece de forma tan sencilla.
La American Society for Reproductive Medicine considera que los marcadores de reserva ovárica, incluida la HAM, son malos predictores del potencial reproductivo cuando se analizan de forma independiente de la edad.
Son mucho mejores para predecir otra cosa: cuántos ovocitos podrían producir los ovarios cuando se estimulan con medicación durante un tratamiento de reproducción asistida.
Esto ayuda a entender una aparente contradicción.
Una mujer puede tener una HAM baja y responder poco a una estimulación ovárica en una FIV.
Y, aun así, ovular de forma espontánea y quedarse embarazada de manera natural.
Las dos cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo.
¿Qué muestran los estudios sobre embarazo natural?
Un metaanálisis publicado en 2021 reunió 11 estudios con 4.388 mujeres para evaluar si la HAM podía predecir el embarazo espontáneo.
La conclusión fue que su valor predictivo era bajo. Los niveles bajos de HAM no permitían predecir de forma fiable qué mujeres conseguirían o no quedarse embarazadas de forma natural.
Esta conclusión coincide con la posición de la ACOG: en una población de mujeres sin diagnóstico de infertilidad, un único valor de HAM no parece ser útil para predecir el tiempo hasta el embarazo y no debería utilizarse de forma aislada para asesorar sobre fertilidad futura.
Aun así, hay literatura que sí encuentra asociaciones.
En un estudio prospectivo publicado en 2024, que siguió a 3.150 mujeres que intentaban quedarse embarazadas, los valores de HAM inferiores a 1 ng/mL se asociaron con una probabilidad de concepción por ciclo aproximadamente un 23 % menor.
Es un dato relevante y no tiene sentido ignorarlo.
Pero tampoco significa que las mujeres con HAM baja sean infértiles.
La investigación aquí no es completamente uniforme. La mayoría de los estudios no respalda el uso de la HAM como prueba aislada de fertilidad natural, aunque sí existen datos que sugieren una asociación modesta entre valores más bajos y una menor fecundabilidad.
Ese matiz importa mucho más que una respuesta de “sí” o “no”.
¿Por qué es tan importante la HAM en una FIV?
Porque en ese contexto estamos haciendo una pregunta distinta.
En un ciclo espontáneo, normalmente necesitamos que un folículo se convierta en dominante y ovule.
En un tratamiento de FIV, el objetivo es estimular varios folículos al mismo tiempo para obtener varios ovocitos.
Ahí resulta muy útil saber aproximadamente cuántos folículos podrían responder a la estimulación.
La HAM, junto con el recuento de folículos antrales mediante ecografía, es uno de los mejores marcadores disponibles para predecir esa respuesta.
Por tanto, una HAM baja puede indicar que se espera obtener menos ovocitos durante una estimulación.
Eso tiene relevancia clínica.
Pero “obtener menos ovocitos en una FIV” y “no poder quedarse embarazada de forma natural” siguen siendo dos cosas distintas.
La HAM tampoco mide la calidad ovocitaria
Esta confusión aparece a menudo.
La HAM nos habla sobre todo de cantidad.
La calidad ovocitaria está mucho más relacionada con la edad.
A medida que aumenta la edad, también aumenta la probabilidad de alteraciones cromosómicas en los ovocitos y disminuye, de media, la probabilidad de que se desarrolle un embrión genéticamente competente.
Por eso, dos mujeres con la misma HAM a los 28 y a los 40 años no tienen necesariamente el mismo pronóstico reproductivo.
La edad sigue siendo uno de los factores más relevantes cuando hablamos de fertilidad natural.
Un valor de HAM nunca debería interpretarse fuera de ese contexto.
Una HAM muy baja tampoco significa que no estés ovulando
Otro punto importante.
HAM baja no significa ausencia de ovulación.
Puedes tener una reserva ovárica disminuida y seguir teniendo ciclos ovulatorios regulares.
En cada ciclo espontáneo, normalmente se selecciona un folículo para convertirse en dominante.
No es necesario disponer de decenas de folículos para que ese proceso ocurra.
Por eso, la cantidad total de folículos y la posibilidad de concepción en un ciclo concreto no se superponen perfectamente.
¿Y si la HAM es casi indetectable?
Tampoco aquí deberíamos convertir un marcador en una sentencia.
Existen embarazos espontáneos documentados en mujeres con valores de HAM extremadamente bajos.
Incluso se han publicado casos clínicos de mujeres con valores casi indetectables que consiguieron embarazos naturales en varias ocasiones.
Un caso clínico no permite predecir lo que ocurrirá en otra mujer.
Pero sí ayuda a mostrar algo importante: una HAM muy baja no equivale biológicamente a “cero posibilidad de embarazo”.
Mientras exista actividad ovárica y se produzca ovulación, la concepción espontánea sigue siendo posible.
La probabilidad concreta depende de muchos otros factores.
Entonces, ¿una HAM baja no importa?
Sí importa.
La cuestión es entender para qué.
Puede aportar información relevante sobre la reserva ovárica y sobre la respuesta esperada ante una eventual estimulación.
Puede justificar una evaluación más completa, dependiendo de la edad, la historia clínica, los ciclos menstruales y los planes reproductivos.
Lo que no debería hacer es sustituir toda esa información.
Una HAM de 0,7 ng/mL en una mujer de 29 años con ciclos ovulatorios regulares no puede interpretarse igual que el mismo resultado en una mujer de 41 años.
El número es el mismo.
El contexto no.
¿La HAM puede predecir cuándo entrarás en la menopausia?
Aquí existe una asociación real, pero hay que explicarla con cuidado.
De media, las mujeres con valores de HAM más bajos para su edad tienden a llegar antes a la menopausia.
Una revisión sistemática que reunió 41 estudios y casi 29.000 mujeres encontró esa asociación.
Pero la misma revisión mostró que la HAM, por sí sola, no puede predecir con precisión la edad individual de la menopausia. En mujeres menores de 40 años, los intervalos de predicción encontrados en los estudios podían variar aproximadamente entre dos y doce años.
Es decir, una HAM baja puede ser una pieza de información sobre el envejecimiento ovárico.
No es un calendario.
¿Y puedo aumentar la HAM?
Esta es otra búsqueda muy habitual cuando alguien recibe un resultado bajo.
“¿Cómo aumentar la HAM de forma natural?”
“¿Qué suplementos aumentan la reserva ovárica?”
Es comprensible querer hacer algo.
Pero conviene diferenciar entre aumentar temporalmente un valor analítico y aumentar realmente el número de ovocitos disponibles en los ovarios.
Actualmente no existe un tratamiento ni un suplemento demostrado que reponga la reserva ovárica perdida.
Hay investigación sobre vitamina D, DHEA y otros suplementos, pero los resultados son inconsistentes y muchos de esos estudios se han realizado en contextos de reproducción asistida.
Cualquier promesa de “aumentar la reserva ovárica de forma natural” merece bastante cautela.
¿Qué conviene observar si estás intentando quedarte embarazada?
La HAM es solo una parte de la historia.
La edad cuenta.
La existencia y regularidad de la ovulación cuentan.
La permeabilidad de las trompas cuenta.
La calidad seminal cuenta.
El momento de las relaciones sexuales en relación con la ventana fértil también cuenta.
Y cuenta cuánto tiempo llevas intentando conseguir un embarazo.
Aquí es donde conocer el ciclo puede resultar útil.
¿Dónde entra Daysy?
Daysy no mide la reserva ovárica y no puede decir cuántos ovocitos tienes.
Tampoco mide la HAM ni predice la menopausia.
Lo que hace es observar otra parte de la fisiología reproductiva: el patrón térmico del ciclo.
Después de la ovulación, la progesterona producida por el cuerpo lúteo provoca una subida de la temperatura basal.
Al medir diariamente esa temperatura, Daysy analiza el patrón individual de cada ciclo y lo utiliza para distinguir días potencialmente fértiles de días no fértiles.
Esto permite observar una dimensión que la HAM no muestra: qué está ocurriendo en tus ciclos actuales.
Una prueba de reserva ovárica y la observación del ciclo responden a preguntas distintas.
La primera intenta estimar la cantidad de folículos disponible.
La segunda permite seguir el funcionamiento del ciclo a lo largo del tiempo.
Ninguna de las dos, por sí sola, puede resumir la fertilidad de una persona.
Quizá esta sea la idea más importante
Una HAM baja es información.
No es una predicción de tu futuro reproductivo.
Puede justificar atención, sobre todo en función de la edad y de tus planes de maternidad.
Pero no puede responder, por sí sola, a la pregunta que tantas mujeres se hacen cuando reciben ese resultado:
“¿Podré quedarme embarazada?”
Para esa pregunta no existe una única prueba.
Y precisamente por eso conviene dejar de tratar un valor de laboratorio como si fuera un diagnóstico de fertilidad.
Referencias
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