Apps de ciclo, métodos naturales y embarazos no planificados: lo que dice el estudio - y lo que no
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En los últimos meses han aparecido varios titulares relacionando el aumento de los embarazos no planificados con el crecimiento de las apps de seguimiento del ciclo y los llamados métodos naturales.
Hay un problema de base en esta conversación: se habla de “apps de ciclo”, “métodos de conocimiento de la fertilidad” y “monitores de fertilidad” casi como si fueran lo mismo.
No lo son.
Y cuando se meten herramientas y métodos muy distintos en la misma categoría, las conclusiones también empiezan a perder precisión.
¿De dónde sale esta discusión?
En 2025, un estudio publicado en BMJ Sexual & Reproductive Health comparó los métodos anticonceptivos declarados por personas que acudieron a la British Pregnancy Advisory Service para realizar una interrupción voluntaria del embarazo, en dos periodos: de enero a junio de 2018 y de enero a junio de 2023.
Los datos muestran varios cambios.
Entre las personas que solicitaron una IVG, el uso declarado de métodos basados en el conocimiento de la fertilidad pasó del 0,4 % al 2,5 %.
Durante el mismo periodo, el uso de anticoncepción hormonal disminuyó del 18,8 % al 11,3 %, mientras que el de métodos anticonceptivos reversibles de larga duración, como determinados dispositivos intrauterinos o implantes, pasó del 3 % al 0,6 %.
Pero hay otro dato bastante más grande.
En 2018, el 55,8 % de las personas afirmó que no estaba utilizando ningún método anticonceptivo cuando se produjo el embarazo.
En 2023, esa cifra había subido al 69,6 %.
Casi siete de cada diez.
El estudio encontró, por tanto, varios cambios simultáneos. No demostró que las apps de fertilidad fueran la causa de un aumento de los embarazos no planificados, ni estaba diseñado para demostrarlo.
Los propios autores señalan que esta posible relación necesita más investigación y reconocen una limitación importante: no saben qué método concreto de conocimiento de la fertilidad estaba utilizando cada persona.
Entonces, ¿por qué se habló tanto de las apps?
Porque el uso de métodos basados en el conocimiento de la fertilidad aumentó mucho en términos relativos: pasar del 0,4 % al 2,5 % supone multiplicar esa proporción por más de seis.
Es un dato relevante.
Pero el 2,5 % sigue siendo el 2,5 %.
Y hay una diferencia importante entre decir que aumentó la proporción de personas que utilizaban estos métodos dentro de una población que acudió a una IVG y afirmar que esos métodos están provocando un aumento de los embarazos no planificados en la población general.
El estudio no permite llegar a esa conclusión.
En 2026, el propio BMJ Sexual & Reproductive Health publicó una carta en la que se cuestionaba precisamente la forma en la que se estaba utilizando el lenguaje en torno a este tema.
Sus autores señalaban la heterogeneidad de la categoría de los llamados FABM (Fertility Awareness-Based Methods) y el riesgo de agrupar métodos y tecnologías muy diferentes como si fueran equivalentes.
También destacaban un contraste interesante: el aumento de alrededor de dos puntos porcentuales en el uso de métodos de conocimiento de la fertilidad recibió una enorme atención, mientras que la subida de aproximadamente 14 puntos porcentuales entre quienes no utilizaban ningún método pasó bastante más desapercibida.
Ahí la conversación cambia bastante.
Una app que cuenta días no es un método de conocimiento de la fertilidad
Abres una app, introduces la fecha de tu menstruación y te dice que vas a ovular el día 14.
Eso es una predicción basada en el calendario.
No está observando tu ovulación. No sabe si ese mes has ovulado el día 12, el 18 o el 25.
Y sabemos que los ciclos humanos no siguen siempre un patrón de 28 días con ovulación en el día 14.
De hecho, en un estudio que analizó más de 107.000 ciclos para evaluar el algoritmo utilizado por Daysy, solo el 12,5 % de los ciclos duraba exactamente 28 días.
Por eso, una app que estima la fertilidad únicamente a partir de la duración de ciclos anteriores no debería confundirse con un método que utiliza información fisiológica del ciclo que está ocurriendo en ese momento.
Tampoco existe “el método natural”
Dentro de los métodos basados en el conocimiento de la fertilidad existen enfoques bastante diferentes.
Algunos utilizan el calendario. Otros observan el moco cervical. Otros emplean la temperatura basal. Los métodos sintotérmicos combinan varios biomarcadores.
La evidencia tampoco es igual para todos.
Una revisión publicada en The BMJ en 2019 ya advertía de algo bastante lógico: no tiene sentido asignar una única tasa de eficacia a todos los métodos de conocimiento de la fertilidad.
Hay métodos con estudios razonablemente sólidos, otros con una evidencia mucho más limitada y diferencias importantes en la calidad de la investigación disponible.
Decir simplemente que “los métodos naturales son poco eficaces” aporta poca información.
Igual que decir que “las apps no funcionan”.
La pregunta útil es otra: ¿qué método es, qué datos utiliza y qué se ha estudiado realmente?
¿Y dónde encaja Daysy?
Daysy tampoco es una app de calendario.
Es un monitor de fertilidad clasificado como dispositivo médico que mide diariamente la temperatura basal y utiliza esos datos, junto con la información sobre la menstruación y el historial individual del ciclo, para determinar el estado de fertilidad.
La app DaysyDay permite visualizar y registrar los datos. No es una app que decida si un día es fértil basándose únicamente en una estimación de calendario.
Esta diferencia también es importante cuando hablamos de precisión.
En un estudio científico que analizó 107.020 ciclos de 5.328 usuarias de Alemania y Suiza, el algoritmo utilizado por Daysy clasificó correctamente el 99,4 % de los días mostrados como no fértiles.
En un 0,6 % de los días verdes analizados, el día se encontraba en realidad dentro de la ventana fértil.
Es un estudio de precisión del algoritmo.
Y aquí conviene detenerse un momento en la palabra “precisión”.
Ese 99,4 % no significa “99,4 % de eficacia anticonceptiva”.
La precisión para clasificar días fértiles y no fértiles y la eficacia de un método para evitar un embarazo son métricas distintas.
Daysy es un monitor de fertilidad y del ciclo menstrual, no un anticonceptivo.
Cuando se utiliza con el objetivo de evitar un embarazo, la decisión sobre qué hacer durante los días fértiles sigue correspondiendo a la usuaria o a la pareja.
Mezclar estos conceptos puede dar lugar a cifras llamativas.
No necesariamente a buena información.
Hay otra pregunta que merece atención: ¿por qué tantas mujeres buscan alternativas?
El estudio también encontró una disminución clara del uso de anticoncepción hormonal entre 2018 y 2023.
Lo que no pudo determinar fue el motivo.
Los autores plantean varias posibilidades, entre ellas una mayor preferencia por métodos sin hormonas, dudas o reticencias respecto a la anticoncepción hormonal y dificultades de acceso a determinados métodos y servicios de salud sexual, especialmente después de la pandemia.
Probablemente no haya una única explicación.
Tampoco parece demasiado útil reducirlo todo a “desinformación de las redes sociales”.
Esa desinformación existe y puede tener consecuencias. Una mujer no debería abandonar un método anticonceptivo porque ha visto una afirmación falsa en un vídeo de 30 segundos.
Pero tampoco tiene sentido tratar como desinformación el hecho de que una mujer quiera dejar la anticoncepción hormonal, conocer mejor su ciclo o explorar otras opciones.
Para elegir hace falta información sobre beneficios, limitaciones y evidencia.
De todas las opciones.
El rigor tiene que funcionar en los dos sentidos
No necesitamos presentar la anticoncepción hormonal como peligrosa para defender los métodos no hormonales.
Y tampoco hace falta desacreditar el seguimiento de la fertilidad para defender la anticoncepción convencional.
Lo que sí necesitamos es utilizar las palabras con bastante más precisión.
Una app que predice la ovulación a partir del calendario no es lo mismo que un método sintotérmico.
Un monitor que mide la temperatura basal no es una simple app de menstruación.
Y un dato de precisión algorítmica no equivale a una tasa de eficacia anticonceptiva.
Puede parecer una diferencia técnica.
Para una mujer que está tomando decisiones sobre su propio cuerpo, no lo es.
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https://www.bbc.com/news/articles/c391nlxrv4vo
https://srh.bmj.com/content/51/3/186
https://www.bmj.com/content/366/bmj.l4245